Una misma incidencia puede tener consecuencias completamente distintas según cómo esté preparada una empresa para responder.

En muchos casos, la diferencia no está únicamente en la cobertura contratada.

También influye la capacidad de mantener la actividad operativa y reducir el impacto sobre el funcionamiento diario del negocio.

Antes de tomar determinadas decisiones, resulta importante analizar aspectos como:

  • dependencia entre áreas
  • capacidad de reacción operativa
  • exposición real de determinados procesos
  • impacto potencial sobre la continuidad de actividad

En situaciones de alta exposición, este tipo de elementos puede marcar una diferencia importante en la capacidad de recuperación de la empresa y en cómo afecta la incidencia a su actividad diaria.

Porque el análisis de riesgos no debería centrarse únicamente en valorar qué podría ocurrir, sino también en entender cómo afectaría realmente a la empresa y a su operativa diaria.